martes, 31 de julio de 2012


 
AMOR DE TARDE


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.


***

Mario Benedetti
URUGUAY

miércoles, 18 de julio de 2012

  

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.


***
 
Luis Cernuda
ESPAÑA

lunes, 16 de julio de 2012


YO TE FUI DESNUDANDO...

 
Yo te fui desnudando de ti mismo,
de los "tús" superpuestos que la vida
te había ceñido...

Te arranqué la corteza -entera y dura-
que se creía fruta, que tenía
la forma de la fruta.

Y ante el asombro vago de tus ojos
surgiste con tus ojos aun velados
de tinieblas y asombros...

Surgiste de ti mismo; de tu misma
sombra fecunda -intacto y desgarrado
en alma viva...-
 ***

Dulce María Loynaz
CUBA


Poema 5
 

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas. 


***

Pablo Neruda
CHILE





sábado, 14 de julio de 2012



POEMA DEL SECRETO

 
Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía,
y no volver el rostro para verte pasar.
Puedo apretar mis labios un día y otro día...
y no puedo olvidar.

Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente,
casi aburridamente, sobre un tema vulgar.
Puedo decir tu nombre con voz indiferente...
y no puedo olvidar.

Puedo estar a tu lado como si no estuviera,
y encontrarte cien veces, así, como al azar...
Puedo verte con otro, sin suspirar siquiera.
Y no puedo olvidar.

Ya ves: Tú no sospechas este secreto amargo,
más amargo y profundo que el secreto del mar...
Porque puedo dejarte de amar y, sin embargo,
no te puedo olvidar.


 ***


José Ángel Buesa
CUBA

lunes, 9 de julio de 2012

 

La canción desesperada


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado!

***

Pablo Neruda
CHILE

 
Con tantos palos que te dio la vida


Con tantos palos que te dio la vida
y aún sigues dándole a la vida sueños.
 

Eres un loco que jamás se cansa
de abrir ventanas y sembrar luceros.
Con tantos palos que te dio la noche,
tanta crueldad, frío y tanto miedo.
 

Eres un loco de mirada triste
que sólo sabe amar con todo el pecho,
fabricar papalotes y poemas y otras patrañas
que se lleva el viento.
 

Eres un simple hombre alucinado,
entre calles, talleres y recuerdos.
Eres un pobre loco de esperanzas
que siente como nace un mundo nuevo.
 

Con tantos palos que te dio la vida
y no te cansas de decir ”te quiero”.


***

Fayad Jamís
CUBA

jueves, 5 de julio de 2012




CANTOS AL HOMBRE
Me celebro a mí mismo;
Y cuanto asumo lo debes tú asumir;
Porque cada átomo que me pertenece igual te pertenece.


Walt Whitman




Hombre que vas camino de la vida,
no pierdas la esperanza.
La esperanza está en ti,
eres tú mismo, lo que hagas de tus pasos.
Solo debe preocuparte el norte de tu brújula.
Ella son tus ideas, ¡cultívalas!
Si supieras leer, lee,
y si no sabes, solo observa y piensa;
pero aunque sepas, siempre observa y piensa/
Y sobre todo, piensa.
I

¿Sabes que nadie tiene derecho a la tristeza?
¡Has pensado en la magia de estar vivo!
¿No es un milagro respirar?
¿Cuántos espermatozoides persiguen fecundar al óvulo?
Dichoso tú. Eres uno entre millones.
Bien pudiste no ser, pero ahí estás,
y sin embargo, lloras de tristeza.
 

II
 

No des un solo paso en busca de la felicidad.
Ella no está delante ni detrás;
no es un destino.
No es un lugar ni un tiempo.
Es un estado del espíritu.
Quédate quieto y siente
la vida que transcurre junto a ti.
De mil maneras te recuerda que vives.
Súmate a este torrente de alegría
que te ha sido regalado,
es un derecho y también un deber
con los que no pudieron,
con los que ya no están.
Comprende que la felicidad es el camino.

III
 

¿Viste el amanecer de este día que termina?
Nada hay más importante que esperar cada día
con los ojos, la mente y el corazón dispuestos.
Darle la bienvenida y suspirar alegre
porque has llegado aquí.
Mañana no sabemos.
La vida es delicada mariposa
que vuela distraída
sobre el turbión perenne de la muerte,
y su vuelo es muy corto;
disfrútalo, no vayas en cualquier dirección.
Descubre a tiempo la flor de más fragancia,
detente allí, dedícale un instante
para tomar impulso, seguir vuelo,
y ayudar a las otras mariposas
a continuar su viaje, lo más lejos posible,
sobre el turbión perenne de la muerte.

IV
 

Busca dentro de ti;
ahí está todo lo que necesitas para vivir feliz.
No creas falsas angustias
provocadas por los deseos efímeros.
No te entretengas, ¡vive!
Que el tiempo de vivir no te fue dado
para que lo malgastes.
El reloj de la muerte no se para.

V
 

Respóndete a ti mismo si es que de verdad vives
o si apenas existes.
Vivir es gastar cada instante que respiras;
existir es ni siquiera tener conciencia de ello.
Vivir es aprovechar al máximo
todo lo que te ha sido dado, y compartir;
existir es nada más tener y acumular.
Vivir es ocuparte de todo lo que te dice que estás vivo;
existir es ocuparte solo de ti.
Es triste comprender que la mayor parte de los hombres
existe, simplemente.

VI
 

No te angustie la muerte,
no le temas.
Es la que da sentido a nuestra vida.
Sabes que vives porque existe ella;
como que está segura al final del camino,
el camino se vuelve más hermoso;
como vendrá hacia ti en cualquier momento,
te obliga a vivir cada instante como si fuera el último.
Vive sincera, intensa, claramente,
para que puedas recordar con alegría tus pasos
en cada trecho del camino,
cuando ella llegue y se te pare en frente
para decir que tu tiempo ha terminado.


***


Carlos Rodríguez Almaguer
CUBA

martes, 3 de julio de 2012

 

 

Poema 13


He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta.
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
 El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.
Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.

***

Pablo Neruda
CHILE

lunes, 2 de julio de 2012


 
POEMA DEL DOMINGO TRISTE

 
Este domingo triste pienso en ti dulcemente
y mi vieja mentira de olvido, ya no miente.

La soledad, a veces, es el peor castigo...
Pero, ¡ qué alegre todo, si estuvieras conmigo !

Entonces no querría mirar las nubes grises,
formando extraños mapas de imposibles países;

y el monótono ruido del agua no sería
un motivo secreto de mi melancolía.

Este domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,

mientras corren las aguas por la calle en declive,
y el corazón se muere de un ensueño que vive.

La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo;

y tendría la tarde, fragantemente muda,
el ingenio impudor de una niña desnuda.

Si estuvieras conmigo, amor que no volviste,
¡ qué alegre me sería este domingo triste !


***
José Ángel Buesa
CUBA